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SEGURIDAD CONFIANZA RESPALDO
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Juan Eduardo Cuitiño Ubal Socio Administrador LANATEL S.R.L. "Escritorio Plaza"
Si al leer algún artículo Ud. siente que le hierve la sangre, que le sube la presión arterial y además experimenta un deseo arrebatado de confrontar los comentarios que a continuación siguen revea su situación, contrólese, modérese y serénese. El fanatismo por tal o cual causa enceguece el sano juicio, exalta las pasiones y enerva la violencia que es la expresión pura de la irracionalidad, atenta contra el respeto que los hombres nos debemos unos a otros y tiene como consecuencia directa la degradación del hombre como tal. Por eso le pedimos este tan noble principio llamado tolerancia, nosotros incansablemente intentamos ejercitarlo para intentar día a día ser un poco mejor persona. "Solo logra la trascendencia quien imparte docencia sobre si mismo"
Título de carácter popular representativo de lo que el Estado es a su ciudadanía hoy más que nunca, un peso cada vez más difícil de cargar. Muchas veces resulta más fácil al hombre comparar situaciones que en explicación teórica no es tan sencillo que como resulta de compararlo con elementos de la vida diaria, que todos conocemos y que son ejemplificantes de complejas explicaciones. La carretilla es una herramienta que posibilita al trabajador transportar los elementos de su oficio y alivianar su tarea para obtener menor esfuerzo y mayor rendimiento en la ejecución de la obra, sea construcción, labores en agricultura, etc. Para lograr un buen desempeño de este instrumento de trabajo quien la dirige debe saber colocar la carga justa según su volumen de forma tal de que quede bien colocada en su posición para obtener el equilibrio deseado y no volcar, como así también no incrementar demasiado su peso para que resulte fácil su traslado. Cuando este peso es excesivo limitamos el movimiento sino lo imposibilitamos sabidas cuentas de que la rueda se tranca provocando impedimento para concretar su finalidad, facilitar el trabajo. Esta es la situación actual del país en este momento, la carretilla está mal cargada, sin equilibrio y con excesivo peso. ¿Cómo un país puede producir más rápido, con mayor eficiencia y agilidad cuando el pueblo que es la carretilla no soporta al estado que lleva a cuestas? Así imposible, la solución aparenta ser fácil a simple vista pues bastaría con equilibrar mejor su carga y no incrementar el peso, pero vemos que cada día nuestros gobernantes lo desequilibran más y más a través del incremento de los funcionarios públicos que parecen reclamar hasta el imposible por mayores salarios, total pagamos todos no se nota, y en cima agregamos más peso a través del aumento real de la carga impositiva que aunque se diga que no es tal, lo es. Cuando el mundo actual exige conocimiento y permanente capacitación seguimos acumulando empleados públicos que por inercia lamentablemente en su mayoría están destinados al “sedentarismo intelectual” por la protectora inmovilidad que los ampara. Los funcionarios crecen en número y el estado en peso, de este modo se necesitan mayores ingresos para soportar el peso de esta parafernalia sumado a los aumentos y aumentos reclamados incansablemente por quienes no tienen que producir para realmente sostener al país. Otro peso abrumador es la actitud obsoleta a nivel internacional del paternalismo de estado, aún en la idea primaria de estado keynesiano, su teórico John Maynard Keynes no proponía en su tratado el mecanismo de dar por dar sino que en momentos de crisis el estado debía devolver a la sociedad una parte de lo recaudado en épocas de prosperidad económica pero en la forma de generación de empleo para generar ingresos a los ciudadanos, empleos que van de la mano privada generalmente apostando a la infraestructura civil que beneficia al conjunto social y no en una actitud in entendible por demás injusta, para quines aportamos y para quienes reciben. Es un postulado que el trabajo dignifica y ennoblece al hombre, eso es un derecho y el ser humano debería considerarlo una obligación para considerarse tal, cuando no es así lamentablemente construimos generaciones facilístas y hasta inculcamos un pensamiento de que es lo que corresponde equiparándolo a un derecho, cuando en realidad es una obligación. Por lo pronto hasta que los gobernantes no entiendan y apliquen herramientas en mano estos principios en la construcción de una sociedad verdaderamente más hermanada lo que generamos es cada vez más fragmentación social, la igualdad no consiste en equiparar arbitrariamente a todos por igual sino que se ah de asegurar por todos los medios lícitos posibles las mismas oportunidades de acceso a la educación, la salud y el empleo, teniendo las mismas oportunidades es el hombre quien administrando su libre albedrío juzga y decide que es lo adecuado. Para terminar y salvando las distancias me gustaría invitarlos a leer a Volteir en sus “Cartas filosóficas” cuando realiza una parodia así se puede decir, esta se encuentra en la carta “Sobre el Comercio” y compara a los comerciantes y negociantes con los sectores de la nobleza monárquica, por suerte en su mayor parte desterrada para beneficio de la humanidad. Aunque en diferente momento histórico y bajo una situación política completamente distinta a la actual aún así la podríamos comparar con nuestro tiempo y sistema político y veríamos quienes trabajamos para aportar que es una verdad que se mantiene en el tiempo, los invito a la lectura, ella cuando genera reflexión nos acerca un poco más a ese concepto tan lejano al hombre, la sabiduría. |
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